Desarrollo neurológico y aprendizaje mediante la música

Desde muy pequeños, los seres humanos tienden a memorizar con mucha facilidad, y gran parte de la información que almacenan lo hacen gracias a actividades, juegos y canciones musicales. Una de las características más habituales de los más pequeños es expresar objetos y movimientos mediantes elementos fónicos. Esos ruidos que se hacen en la infancia, aunque parezcan raros y sin sentido, siguen un proceso normal pero no lineal.

A partir de una etapa que va desde los seis hasta los nueve años, los niños empiezan a comprender lo que repiten una y otra vez, y esto se ve complementado porque coincide con los años del aprendizaje básico, es decir, la enseñanza en la escuela.



Aquí, y justo en este momento, se produce la integración neuronal del niño y éste inicia el denominado procesamiento de información visual. No es de extrañar, que por regla general, se infunda a los niños el escuchar música antes de ir a la escuela, incluso muchas escuelas ponen música antes de entrar a clase o justo después del recreo (siempre antes de empezar un proceso que requiera el procesamiento de información).

Matemáticas y Música: Esenciales para la capacidad creativa

¿Por qué son tan importantes las matemáticas en la escuela? Porque se ha comprobado que la información musical procesada, los fonemas o estímulos externos de sonido y la comprensión de operaciones y números es capaz de unir los centros auditivos con ambos hemisferios del cerebro.

A partir de los 10 años o incluso un poco antes, los niños mejoran su habla y escucha. Están más atentos a los dialectos y la pronunación, y son capaces de aprender rápidamente un nuevo idioma.

cerebro humano expandido

El cuerpo calloso, que forma el puente entre el hemisferio derecho e izquierdo completa su desarrollo. Es vital su formación ya que gracias a este elemento, ambos hemisferios pueden reaccionar de forma simultánea ante un estímulo o acontecimiento. Un estudio afirma que el cuerpo calloso de los músicos suele estar más desarrollado que otras personas. Tras estos resultados, quedó en evidencia que la música es favorecedora del aprendizaje y la capacidad de crear.

Entre los 11 y 12 años, los niños sufren un cambio en su circuito neuronal y ya son capaces de hacer distinciones entre lo perceptivo y lo sensorial, por lo que aquellos que se educaron bajo la influencia de la música pueden desarrollar mucho antes una capacidad creativa y ser capaces de identificar incluso el ritmo y la altura de las notas musicales.

La prohibición del Hemisferio Derecho: la pérdida de facultades

La parte negativa del proceso de crecimiento es que a medida que el ser humano avanza en edad, el acceso a su hemisferio derecho comienza a estar reestringido. Normal es la reacción de inseguridad o timidez en la edades de 12 a 14 años y la pérdida de las características emocionales e incluso intuitivas que tenían antes, favorecidas también por los cambios metabólicos y hormonales que sufre el cuerpo humano.

En resumen, perdemos una parte importante de nuestra personalidad para dejar que “impere” nuestro hemisferio izquierdo.

De todas formas, ello no va impedir que el cerebro continúe desarrollándose, dotando de pensamientos más abstractos a los púberes y adolescentes aunque el pico máximo de desarrollo neurológico ha llegado a su final. Por este motivo, escuchar música con frecuencia nos permite llegar a los rincones de nuestro cerebro que creíamos olvidados, pues induce a la expresión de sistemas y procesos que actúan de forma insconsciente.

A día de hoy, la música clásica sigue siendo el elemento prioritario en grupos de investigación, pero no se descartan otros estilos musicales.

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