Cómo aprender a meditar (primera parte)

Paralelamente a los sonidos binaurales, pero con una alta carga de interacción con éstos, iniciamos una serie de entregas dedicadas al arte de la meditación, una práctica cada vez más en auge en occidente, aunque con muchas dudas en cuanto a su significado, ejercitación, confusión con otras prácticas, y en general, la percepción que se tiene de ella por parte de la sociedad actual.

Su difusión está muy extendida y existe mucha literatura al respecto, al igual que sus citas ante los medios de comunicación. Pero el hecho de que la palabra “meditar” nos sea familiar hoy día en nuestro entorno es probable que realmente no conozcamos su correcto significado.

¿Qué piensa mucha gente acerca de la meditación?



Índice de Contenidos

Pues a continuación, hacemos una lista de las respuestas más habituales que emplea la gente en general y que llegan a ocasionar una confusión total y una degradación del concepto:

  • Sentarse en un lugar tranquilo, cerrar los ojos, inclinar la cabeza mirando la barriga
  • Sentarse, cerrar los ojos y entrar en un estado de trance
  • Prácticas para poner la mente en blanco
  • Sentarse, escuchar el silencio y filtrar pensamientos negativos
  • Sentarse, relajarse y adquirir un estado de autohipnosis
  • Pensar internamente en silencio las cosas que nos vienen a la mente
  • Intentar percibir de forma relajada el entorno actual sin hacer caso a nuestros pensamientos

Como véis, aunque las definiciones son parecidas o tienen puntos en común, ninguna de ellas se acerca a una definición exacta, es más, ni tan siquiera podemos conseguir explicarla con términos propios o palabras correctas. ¿Por qué? Porque en nuestra historia moderna no tenemos referencias sólidas de este tipo de prácticas. La meditación es algo pragmático, es decir, requiere experimentar y practicar mucho, y si no, es imposible definirla con los términos técnicos correctos.

tipos de meditacion

¿Qué sabemos de la meditación?

Más allá de mostrar los orígenes de ésta, seamos prudentes y basemos esta práctica en los estudios empíricos realizados en los siglos XX y XXI. Debido al extenso número de estudios clínicos realizados y que se encuentran disponibles en numerosas bases de datos sobre medicina y journals especializados no es imposible plasmar todas las referencias que, desde nuestro punto de vista, consideramos las más sólidas, contrastables y que no dejan lugar para la duda, algo que la ciencia moderna intenta desajustar con protocolos y exigencias impuestas a su conveniencia.

Ahora veamos algunas conclusiones que pueden resultar de interés:

  • La meditación requiere una profunda relajación pero mantenemos nuestros estado de alerta. Existe el descanso, pero al mantener la alerta las ondas cerebrales alfa están presentes en el organismo.
  • Los ciclos de alfa van disminuyendo a medida que nos relajamos (mayor amplitud de las ondas), es decir, la frecuencia disminuye y posteriormente se detecta en el cerebro ondas cerebrales tipo theta, que nada tienen que ver con el sueño profundo o algunos estados de hipnosis.
  • Mantener una conciencia despierta ayuda a activar nuestra mente de una forma positiva.
  • Al no hacer esfuerzo alguno, nuestro corazón bombea cómodamente sangre a la musculatura que no está sometida a tensiones. Esto hace que aumente la temperatura corporal, haciendo diminuir el lactato en sangre (muy presente en las situaciones de stress físico o emocional), y por tanto, la persona obtiene una sensación de relajación acompañada de gratitud.
  • Existe y está comprobado que la meditación provoca un descenso en el consumo de oxígeno, pero el anhídrico carbónico también lo hace, lo que compensa el equilibrio respiratorio de la persona. El mecanismo es mucho más complejo y necesitaríamos otro post para hablar con temas relacionados directamente con la biologia molecular y los procesos metabólicos, por lo que se ha obviado expandir mucho más este apartado.

La Definición de Meditar

Ahora bien, si preguntas a un maestro de la meditación su respuesta tal vez sea que meditar es una práctica que consiste en purificar o eliminar aquello que fue adherido de forma no natural en nosotros con el objetivo de poder mostrarnos y saber quiénes somos realmente. Unos lo conciben como un destino final puesto que algunos practicantes occidentales son personas que tienen una sensación de insatisfacción con la vida que llevan, lo que la sociedad le impone, la forma de hacer las cosas y, en definitiva, la manera tan convencional de vivir.

Otros maestros, te responderán que la meditación es una forma de sanar el alma a través de una expansión de tu conciencia, y que poco a poco irás evolucionando en tu nivel de vibración, llegando a los niveles más altos donde fluye más energía, gozo y surge la creatividad, aportando un sentido positivo al a vida. La meditación requiere y busca cortar de un plumazo aquellos mecanismos que de forma repetitiva nos conducen a nuestros hábitos más cotidianos (rutina impuesta).

Rabindranath Tagore, premio Nobel de literatura, hindú de nacimiento y reformador cultural del arte bengalí, dijo que meditar es un estado donde la mente está libre de temores, donde podías obtener conocimiento libre y donde las palabras vienen del fondo de la verdad.

¿Qué beneficios aporta la meditación?

No se puede poner en práctica algo sin un objetivo como persona. Necesitamos saber por qué vamos a meditar y qué queremos conseguir de verdad con ello. Enriquecer nuestra vida va a requierir sacrificios, constancia y voluntad, algo que se aplica para la mayoría de cosas, pero en la meditación es necesario saber lo que podemos disminuir o incrementar en nuestras vidas si partimos de que nuestra mente inicial es una conciencia condicionada. Esta conciencia es el ego, y el ego nos genera ilusión y sufrimiento a la vez. Eso es lo que somos, y modificar esto para llegar a una conciencia pura nos permitirá moldear nuestro propio ego sin factores condicionantes.

A continuación se detallan algunos de los beneficios de la meditación:

  • La conciencia se abre a nuevos niveles de creatividad
  • Relajación muscular y eliminación del stress
  • Aumento de la energía espiritual, amorosa y sexual
  • Depuración
  • Eliminación del insomnio
  • Mayor autoconciencia de nuestro organismo
  • Mayor percepción del momento presente
  • Filtración de procesos mentales
  • Mayor predisposición a recibir vibraciones positivas

pasos para aprender a meditar

¿Cómo empezar una sesión de meditación? 10 Pasos esenciales para iniciarse

La práctica de la meditación es quizás una de las experiencias más complejas para aquellas personas que quieran iniciarse ya que previamente es necesario adoptar una serie de premisas o pilares básicos para llevar a cabo dicha tarea. Éstos deben quedar totalmente impregnados en nuestra mente como si de algo innato se tratara.

En esta primera parte de la publicación, vamos a dejar el terreno listo para empezar, con la cual cosa quedarán definidos estos 10 conceptos o pilares fundamentales:

  1. La meditación no te hace más espiritual, sino más realista que te hará sentir mejor en el mundo en el que vives y no en otro.
  2. La meditación no es un estado alterado de conciencia, ni un viaje astral y ni tan siquiera una regresión hipnótica, aunque permita visualizar mentalmente. La meditación es un estado mental que transciende o pretende transcender a una vibración superior.
  3. Acepta que tu mente no está dividida pero sí compuesta por una parte consciente y otra consciente donde se acumulan nuestras emociones, acciones e impresiones que es lo que denominaremos karma.
  4. Las acciones mentales provienen de una onda mental inicial, se idealizan, se tornan creencia y posteriormente hábito. La meditación busca interceptar este mecanismo.
  5. Tu actitud interna debe estar preparada. Por un lado, nada extraordinario va a suceder. Simplemente, vas a percibir y disfrutar de un presente más puro, pero para ello debes sentirte receptivo, abandonar tu protección o auto-defensa y esperar que vengan hacia ti nuevas sensaciones.
  6. La práctica de la meditación requiere un lugar o sitio que sea cómodo para ti, para tu pareja o para el grupo de práctica. Está permitido el uso de alfombras, cojines u otros objetos que permitan adoptar posiciones cómodas. Recuerda que éste deberá ser tu sitio de meditación y que aquí quedarán “impreganadas” tus vibraciones. El silencio es tu amigo, pero en ocasiones, no es necesario si se acompaña con música destinada a facilitar la entrada de sensaciones por el canal auditivo.
  7. La postura que adoptes no puede generarte incomodidad, dolor de espalda, adormecimiento de piernas, etc…Por ello, es recomendable asistir a clases de estiramiento o yoga para mantener las articulaciones en buen estado de forma.
  8. Percibe tu respiración y siéntela como si del único vínculo contigo se tratase. La respiración es el presente y el testigo de la vida, sin entrar en términos religiosos ni sagrados.
  9. Adquiere un horario para tus prácticas. Por lo general, las primeras horas de la mañana son las que proporcionan más beneficios al cuerpo humano.
  10. Admite que tu grado de conciencia está asociada a la experiencia sensorial y al mundo físico. Ahora, debes visualizarte a ti mismo o misma alcanzando un grado superior como un ser humano que ha transcendido más allá de lo que puede oir, ver, oler, saborear y tocar.

Y recuerda, no solamente existe una única y universal práctica en la meditación, sino que ésta puede ser de diferentes tipos según su orígen, lugar e historia. Si te gustó el post, compártelo con quién creas que pueda ser de su interés y así poder seguir los diversos capítulos.

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